Platos de café. Silvia Melin. “Guarden bien tus manos esta libertad”



Foto: Gastón Arrascoyta


Descubrí a Silvia Melin a través de sus pinturas, y a su vez me descubrí (sorprendida) a mí misma a través de sus pinturas y, como sabrán, se trata de una experiencia única, un aprendizaje revelador.

Hay algo que dice John Berger y es que “existe un tipo de emoción trascendental: 'haber sido sorprendido por el gozo'” y también dice que “paradójicamente, eso hay que buscarlo”. Buscar que tal experiencia suceda, aún sin saber que la estamos buscando.

De ahí la paradoja de esperar ser sorprendida en el encuentro de la mirada, mi mirada, con la obra y con la artista. En esa disposición a percibir (de quien mira) y esa búsqueda en la que trabaja la artista y de la que desconoce el resultado, es donde sucede la experiencia. O no sucede.

Pues en este caso sucedió y es lo que, para mí, diferencia el arte de cualquier otro intento: tiene el poder de modificarme desde mi lugar de espectadora y permitirme entrar en la experiencia de la artista con mi propia experiencia: (ese es) el encuentro, el instante modificador en el que incorporo como propias sus propias contingencias, su propia búsqueda bajo la forma en que la o el artista se relaciona con el mundo. Lo que muestra, lo que busca mostrar. Mostrarse. Darse. Darme. Percibirme. Descubrirme. Sorprenderme. Y devolverme, otra.

Para eso es una muestra de pinturas y dibujos colgados en una pared, para modificar el tiempo que ya deja de ser ese presente para ser este presente, frente a la obra, dentro de la obra, la obra dentro nuestro.


Platos de café son retratos que nos miran a los ojos; ojos que indagan; fisonomías que de grotescas y extravagantes, nos son familiares; gestos que provocan; figuras que por momentos se vuelven lúgubres y a la vez, simpáticas. Platos de café nos podría suceder en la calle y no nos permitiríamos permanecer con la misma pasividad con la que, en apariencia, nos paramos delante de cada cuadro. (Para eso el arte). Platos de café a veces somos nosotros mismos, a veces se parece a alguien a quien conocemos, a algo que nos identifica, ¿una sensación?, ¿un estado? Nada habla ni del bien ni del mal, sin embargo nos condiciona frente a frente, nos propone sostenerle la mirada y recibir el mensaje.

Estas son apreciaciones propias, claro, por eso de la experiencia propia, única, la que nos identifica. Como la que identifica a Silvia en sus obras, en su abanico de miradas, propuestas e identidades: la pintura, el teatro, el clown. La poesía. El Arte como medio. La vida.


Silvia Melin es una gran artista en continuo crecimiento, inabarcable, insondable, que no deja de sorprender, de maravillar. El ejemplo más perfecto del que habla Luis Alberto en “Puentes amarillos”: es un alma que repudia todo encierro...



Iris Giménez (22-06-2012)

Palabras de presentación en la muestra "Platos de café" de la artista visual viedmense Silvia Melin, inaugurada en el Centro Municipal de Cultura de Viedma el 1º de julio de 2012.-




PLATOS DE CAFÉ. MUESTRA DE LA ARTISTA VISUAL SILVIA MELIN. 

CENTRO MUNICIPAL DE CULTURA DE VIEDMA. 1/7/2012 

Fotos: Andres Caballieri
























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